sábado, 3 de octubre de 2009

Los botones del ascensor

Siempre me llamó mucho la atención por qué la gente no sabe usar los ascensores que tienen 2 botones (las 2 flechitas, arriba y abajo).
Cada vez que estoy en algún lado donde el tablero para llamar el ascensor tiene 2 botones, el 99% de la gente apreta el boton hacia abajo.

La mayoría de la gente piensa que la flecha hacia abajo hace que el ascensor baje, y la de arriba que suba.
Pero no es asi. El ascensor es lo suficientemente "inteligente" para saber si tiene que bajar o subir para llegar al piso desde el cual uno lo está llamando.

La flecha sirve para indicar hacia dónde uno quiere ir. Para qué? Por ejemplo, supongamos un edificio concurrido. Supongamos que yo estoy en el piso 5, y quiero ir hacia planta baja. Y que el ascensor viene subiendo, por ejemplo, hacia el piso 8.
Si yo apreto el boton hacia arriba, el ascensor va a parar cuando viene subiendo (porque supone que quiero subir), me haría ir hasta el piso 8 para después bajar. Sin embargo, si apreto el boton hacia abajo, iría hasta el piso 8 (sin parar en mi piso), y me pasaría a buscar a la vuelta.

Simple, no?

La situación se torna todavía peor cuando la gente, apurada y sin pensar, apreta ambos botones pensando que por algún motivo el ascensor llega antes si lo hacen. Cuando eso sucede, el ascensor termina parando 2 veces: cuando sube y cuando baja, haciéndonos perder más tiempo.

Nunca entendí por qué mucha gente o bien no lo sabe, o no lo entiende, o no le importa.

lunes, 7 de septiembre de 2009

El pedo de los linux

Soy usuario de Windows desde hace mucho tiempo.
Y si bien es un sistema operativo muy potente y bastante bien logrado (seamos realistas, no es solo por marketing que tiene el 98% del mercado), hay otras opciones, en algunos casos tan buenas o mejores que Windows.
Como usuario, hace algunos años cuando cambié de equipo me cuestioné si debía seguir usando Windows, o probar con otra cosa. Simplemente por curiosidad.
Entonces, decidí que iba a probar con Linux. Y fue ahí que me encontré con el problema: hay demasiadas opciones al momento de instalar Linux.
En Windows Vista, hay 6 o 7 versiones (Home, Home Premium, Business, Enterprise, etc, etc - lo cual para mi gusto ya confunde bastante al usuario).
En Linux, hay literalmente miles y miles (Ubuntu, Debian, SuSE, Fedora, Mandrivia, etc, etc, etc). Y como si fuera poco, todas ellas son muy parecidas. No hay un lugar donde yo pueda ir y fijarme una tablita simple que me indique cual necesito. Linux es, en ese sentido, demasiado flexible.
Eso a mi me asustó (o me complicó la decisión) al momento de decidir qué instalar como usuario de un primer Linux.
Entonces, me parece que Linux debería centrarse en un único proyecto, unificado, que pueda "competir" contra Windows, OS X, etc. Lo que sería positivo para los usuarios sería ir y bajarse "el único" Linux.
Esto también colaboraría con el proyecto ya que todo desarrollo aportaría a todos los linux y no solo a determinada distribución.

Finalmente terminé instalando Ubuntu (del que había leído muy buenos comentarios), y algunos meses después terminé volviendo a Windows por mi falta de conocimiento técnico en Linux. Pero pienso volver a usarlo en algún momento.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Por qué no hay más inspectores de tránsito?

Hace años me vengo cuestionando por qué no hay más inspectores de tránsito en Montevideo.

Yo manejo casi a diario desde hace unos 8 años, y me pararon una sola vez, en un control de rutina de alcoholemia (en el cual ni siquiera me hicieron la prueba, no entendí por qué).

Es algo que tiene sentido por todos los frentes: si hubiera más control, la gente se cuidaría más, habría menos accidentes, y por lo tanto menos gastos médicos, menos gente que deja de trabajar hasta recuperarse, etc.
Además, para la IMM el cobro de las multas es una entrada de dinero... es un negocio! Habiendo tanto funcionario público que no hace nada, no entiendo por qué no los mandan a controlar el tránsito y aplicar multas cuando corresponde.

No veo motivo para que no esté explotado (en el buen sentido).